Con la cantidad de amenazas que cada día aparecen, una de las medidas de seguridad más básicas es
guardar correctamente nuestras contraseñas. Para ello lo mejor es recordarlas, utilizar diferentes contraseñas, no apuntarlas nunca en un papel y, por supuesto, menos aún en un fichero de texto. Sin embargo, la cantidad de servicios que utilizamos hoy en día hace
imposible recordarlas todas, por eso programas como
Registro de claves son tan útiles.
Una vez instalado el programa, éste se encargará de
tener las contraseñas guardadas y fuera del alcance de cualquier mirón. En su
base de datos se pueden completar campos como la web del programa, el email y usuario que hemos utilizado para registrarnos y una pequeña descripción para asegurarnos de que será casi imposible no recordar de dónde es la contraseña.
En definitiva, una
medida de seguridad más con la intención de hacer más complicado a virus y troyanos hacerse con el control de los servicios y programas que utilicemos.